Cultura
El Ministerio de Cultura de Colombia realizó toda una estrategia para que el Parque de Chiribiquete, conocido como 'La orilla del mundo', fuera incluido en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco como sitio mixto cultural y natural, durante la 42° sesión del Comité de Patrimonio Mundial de esta organización, realizada en Manama, Bahréin, Oriente Medio.
Esa iniciativa iba a promover no sólo el conocimiento y reconocimiento mundial de este patrimonio sino implica propiciar todo un esfuerzo de preservación de este escenario natural y artístico.
En Chiribiquete se conserva la muestra de Arte Rupestre más grande del mundo: 50 paneles de una altura promedio de 7 metros, con aproximadamente 70.000 pinturas, que datan desde el Paleoindio hasta épocas recientes.
En otras palabras la importancia de Chiribiquete no solo se da por su valor natural sino también por su valor cultural original, que lo convierten en una de las maravillas arqueológicas patrimoniales del mundo.
Para protegerlo, el Presidente Juan Manuel Santos anunció que la ampliación del parque será de 1 millón 486.676 hectáreas adicionales, que lo convierte en el área continental protegida más grande de Colombia, llegando a 4 millones 268.095 hectáreas.
Con esta decisión se conserva la biodiversidad, se contribuye a la mitigación de los efectos negativos del cambio climático y, al mismo tiempo, se aporta a la regulación hídrica regional y al mantenimiento de la oferta natural para la seguridad alimentaria y la supervivencia de las comunidades indígenas de las cuencas Orinoco y Amazonas.
Una decisión política que deberá promover en todos los colombianos y en los visitantes extranjeros una consciencia no sólo ecológica, sino artística y patrimonial ante esta maravilla natural y ancestral.
Bogotá, D.C. 11 de julio de 2018.-
Por Redacción Ecos Cultura.
Foto: Nelson Cárdenas/SIG
El Museo de Arte Moderno de Bogotá, el MAMBO, presentará, del 7 al 29 de julio de 2018, la muestra “El Arte de la Desobediencia”, la cual pretende dar una mirada a la emergencia del arte contemporáneo en Colombia, a través de su propia colección, con una selección de más de un centenar de obras, elaboradas entre los años 1965 y 1984, periodo marcado por un quiebre con el Modernismo, que permitió importantes transformaciones en las prácticas artísticas. Los territorios de las Artes se extendieron, para considerar procesos e ideas como obras en sí.
Las obras que hacen parte de El Arte de la Desobediencia acuden a la provocación directa para cuestionar el orden establecido o para transgredir valores que no respondían al cambio que operaba en el mundo; se valen del humor negro o del juego ‘indisciplinado’ y llegan, incluso, a entenderse como anti—artísticas.
Dos momentos de la historia del Museo abren y cierran el periodo que aborda la muestra: su instalación en la Universidad Nacional (1965) y la celebración del último Salón Atenas (1984).
Durante esos años el MAMBO fue un epicentro del movimiento artístico del país al conectarse activamente con las propuestas emergentes en Cali, Medellín y Barranquilla, convirtiéndose en una plataforma importante para los artistas colombianos.
En el lapso que aborda la exposición predominó, por un lado, el carácter crecientemente punitivo de una democracia restringida, en contraste con la fuerza de una juventud que, constelada con los movimientos culturales mundiales de esos años, no pidió permiso para derribar ídolos y crear un nuevo orden de las cosas.
La gráfica, la fotografía y el video permitieron una conexión sólida y crítica con otros ámbitos de la producción visual, incluyendo el diseño, la publicidad, la gráfica popular y los medios de comunicación masiva, especialmente la televisión. Se inició una tendencia hacia las obras no objetuales y el performance. Sin embargo, este horizonte experimental también se manifestó en transformaciones radicales en la práctica de los medios artísticos tradicionales como la pintura.
Los horizontes creativos de la época se ampliaron en fuerte vínculo con los espacios de la vida cotidiana en sus dimensiones doméstica, privada y pública. La ciudad y las facetas sobre todo populares y marginales de lo urbano emergieron como un núcleo fuerte de experimentación artística y política.
En el ámbito del arte local, la desobediencia o desacato a la autoridad se asumió como un juego irónico o provocador que desafió al poder en distintas esferas: estatal, política, familiar, educativa, sexual y religiosa, entre otras. Y fue, sin duda, una forma de resistir, de oponer la potencia del lenguaje, la imagen y el gesto, al peso de instituciones que los jóvenes percibían como opresoras e inamovibles.
La muestra estará acompañada del proyecto pedagógico ¿Es usted moderno?, que busca abrir reflexiones sobre los tiempos en los que se conjugó la historia del Arte Colombiano en relación con la vida cotidiana en la segunda mitad del Siglo XX: ¿Qué nos hace modernos? ¿Somos contemporáneos? ¿Es lo nuevo sinónimo de moderno? ¿Es moderno este Museo de Arte Moderno? Son las interrogantes.
Ecos Políticos invita a conocer el MAMBO, un espacio pluricultural y dinámico que investiga, comunica y expone su patrimonio cultural y las diversas manifestaciones del arte moderno y contemporáneo con el fin de generar experiencias significativas y procesos de aprendizaje que contribuyan a la transformación social, que está ubicado en la Calle 24 N° 6-00, en el Barrio Las Nieves, en la localidad de Santa Fe y no perderse esta muestra plena de Memoria y de Humanidad.
Bogotá, D.C. 11 de julio de 2018.
Por Felicia Saturno Hartt.
Foto: artishock Revista.