El senador liberal y exgobernador de Sucre, Héctor Olimpo Espinosa, plantea una revolución territorial basada en el artículo 307 de la Constitución de 1991: “Sin necesidad de una reforma constitucional ni mayores fondos, sino redistribuyendo los existentes (SGP y Regalías)", destaca el congresista, al proponer que debe ser inminente trasladar el poder político y económico a siete entidades regionales autónomas, proyectando un referendo en la región Caribe para octubre de 2027 como el detonante del cambio estructural del país”, señala el congresista sucreño.
Por Luis Fernando García Forero. - Colombia carga con la histórica y dolorosa marca de ser una de las naciones más desiguales del continente y del mundo, una inequidad cuya raíz no es otra que la profunda brecha territorial generada por un centralismo asfixiante. A pesar que la Constitución Política de 1991 trazó de manera clara la ruta hacia la descentralización, el Congreso de la República ha incurrido en una omisión histórica al congelar el mandato de su artículo 307, dejando a las periferias supeditadas a la burocracia capitalina. Hoy, el senador Héctor Olimpo Espinosa nos responde sobre la iniciativa de Colombia país de regiones donde se compromete a asumir ese reto para romper ese yugo centralista.
¿Cuál es el reto más importante y fundamental ahora como senador de la República?
Tenemos una tarea prioritaria: Quitarle poder al gobierno central y entregarle poder a los gobiernos regionales. Esto no se logra únicamente fortaleciendo a los municipios y a los departamentos, sino dando el paso definitivo de crear el Estado regional, el nivel regional de gobierno, que es el mandato expreso de la Constitución del año 91 en su artículo 307. Mi propuesta es que creemos la región Caribe como entidad territorial, y luego avanzar con la región de Antioquia y el Eje Cafetero, la región Pacífico, Santanderes, la región Centro, la Orinoquía y la Amazonía.
¿Qué esas regiones sean autónomas, quitarle las competencias excesivas al centralismo dirigido desde la capital de la República?
Que esas competencias excesivas que hoy tiene Bogotá se trasladen a las regiones para que el gobierno central se concentre exclusivamente a lo que le corresponde: seguridad y defensa, asuntos macroeconómicos, relaciones internacionales, y en hacer supervisión, articulación y seguimiento a las metas regionales.
¿Piensa lo mismo que dicen muchos congresistas que semanalmente acompañan a alcaldes de su región para que funcionarios en entidades gubernamentales los atiendan y den soluciones a problemáticas de sus localidades?
Así es, no podemos seguir viendo a los alcaldes todas las semanas en Bogotá para tramitar un polideportivo, una cancha, un acueducto o la remodelación de un hospital; ¡eso es absurdo!, ningún Estado moderno y desarrollado, funciona de esa manera.
¿Usted plantea que la gran brecha de desigualdad social en Colombia, es en realidad, una brecha de equidad territorial?
Sin duda alguna. Donde se concentra el poder político, se concentra el poder económico. Colombia es una de las naciones más desiguales de este continente y la tercera del mundo precisamente porque la brecha es regional. Los departamentos de la periferia tienen indicadores socioeconómicos muy por debajo de los del centro del país, y estoy convencido, que esto responde a la cercanía con el poder. Si redistribuimos mejor el poder en el territorio, vamos a comenzar a cerrar la brecha de la pobreza.
¿Esta iniciativa requiere más recursos económicos?
Nada. Lo que exigimos es que se respete el mandato constitucional redistribuyendo los recursos que ya existen: el Sistema General de Participaciones (SGP), los recursos de las regalías y algunas rentas cedidas, punto.
¿Se toca la Constitución para esta iniciativa?
Es importante tener claridad: todo lo contrario, es el desarrollo del mandato constitucional. Lo que ha existido durante más de tres décadas es una omisión del Congreso de la República en conformar el Estado regional en Colombia.
¿Hablamos entonces de avanzar hacia un modelo federalista?
No. Esto es una especie de semi-federalismo; es un punto medio entre el federalismo y el centralismo. Se parece mucho al esquema español de comunidades autónomas o al esquema italiano de regiones autónomas, que tienen un éxito probado.
¿El mandato es certero: Colombia no debe seguir siendo una nación centralizada?
El mandato constitucional es que Colombia será un Estado de regiones. Seguimos siendo un Estado unitario, pero organizado en regiones autónomas.
¿Cuenta usted con el respaldo en el Senado para liderar esta iniciativa de gran calado?
Muchos senadores de la bancada del Caribe ya están absolutamente dispuestos a dar esta batalla. Pero no me quedaré ahí: voy a convencer no solo a los colegas parlamentarios del Caribe, sino a los congresistas de toda Colombia, porque este es un propósito de país.
En un sistema presidencialista, ¿Cómo lograr el aval del Ejecutivo para esta reforma?
He escuchado al Presidente electo convencido del tema de la descentralización y de la autonomía territorial, y a voceros del gobierno hablar con lógica consecuente sobre esto. Toda iniciativa con impacto en la gestión pública o fiscal, requiere el visto bueno del Gobierno Nacional, y estoy convencido de que contaremos con él porque coincide con la visión de desarrollo local.
Pongamos un ejemplo práctico: municipios que les toca asumir soluciones a problemas que trascienden sus fronteras ¿Cómo responder por contingencias que no les pertenece? ¿Cómo aplica allí el Estado de regiones?
Ese caso demuestra la urgencia de la propuesta. En el territorio hay hechos locales, hechos municipales, departamentales y hechos regionales. Hoy tenemos institucionalidad para administrar lo municipal y lo departamental, pero no tenemos quién administre lo regional. Hay un vacío institucional cuando los desafíos del desarrollo trascienden la frontera administrativa de un municipio o departamento. El Estado regional es la solución para gestionar esos hechos regionales y cerrar las brechas.
¿Cuál es la hoja de ruta concreta y los tiempos para materializar este proyecto?
En el caso de la Región Caribe, que es la abanderada y precursora, ya las asambleas departamentales aprobaron la iniciativa y la Comisión de Ordenamiento Territorial (COT) del Congreso, dio su aval al proyecto. Hay un proyecto de ley en la Comisión Primera que vamos a retomar para conformar legalmente la región como entidad territorial y asignarle sus competencias. Vamos a un referendo regional en octubre del año entrante, porque la norma exige que sea el pueblo el que apruebe en las urnas la creación de la entidad regional como instancia de gobierno.
¿Asumirá ese reto, arduo y complejo, para alcanzar esos objetivos?
Lo asumiremos porque totalmente vale la pena. Este país no cambia a punta de proyecticos, cambia, si modificamos el modelo con el que nos estamos organizando en el territorio. La distribución del poder en el territorio es determinante para la distribución de la riqueza.
Bogotá, D. C, 22 julio 22 de 2026.