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Foto: Yunet Bernal Díaz
Foto: Yunet Bernal Díaz

En el marco de la Rendición de Cuentas del Senado en Cartagena de Indias, el procurador Gregorio Eljach defendió la autonomía legislativa, reconoció la gestión del presidente del Congreso, Lidio García Turbay y fue concluyente en afirmar: “el país necesita consensos para superar la fractura institucional”.

Por: Luis Fernando García Forero. - Durante la Rendición de Cuentas de la presidencia del Senado de la República, celebrada en la histórica Casa de la Proclamación en Cartagena de Indias, el Procurador General de la Nación, Gregorio Eljach, emitió un enérgico y reflexivo llamado a las distintas fuerzas políticas del país. En un momento marcado por tensiones institucionales, el jefe del Ministerio Público instó a consolidar la unidad nacional y a poner fin a la polarización que desgasta el avance de Colombia.

Durante su intervención, Eljach no solo analizó el estado actual de la separación de poderes, sino que también aprovechó para hacer un reconocimiento a la labor del Congreso y, en particular, a la presidencia de Lidio García Turbay, destacando el papel fundamental que juega el legislativo en la democracia.

Una trayectoria forjada en el corazón del Capitolio

El discurso de Eljach estuvo cargado de una profunda emotividad al recordar sus orígenes. Con casi tres décadas de servicio en el legislativo, el Procurador reconoció que su formación política, ideológica y profesional se debe al Congreso de la República. Recordó sus inicios desde las labores más sencillas hasta llegar a la Secretaría General, agradeciendo la generosidad de los congresistas y de su mentor político, Aurelio Iragorri.

"Yo me hice profesionalmente, ideológicamente, filosóficamente y electoralmente en los pasillos del edificio nuevo y en los recintos solemnes del Capitolio Nacional", confesó Eljach, dejando claro que su independencia actual no borra su inmenso respeto por el órgano que representa la diversidad de la nación.

Defensa de la autonomía legislativa y la gobernabilidad

Uno de los puntos más álgidos de su intervención fue la férrea defensa de la autonomía del Congreso frente al poder Ejecutivo. El Procurador recordó en un régimen presidencialista de coalición como el colombiano, la gobernabilidad no se sostiene únicamente con los votos que eligen a un presidente, sino en la capacidad de este para concertar con el legislativo.

Eljach advirtió sobre los peligros de intentar gobernar esquivando al Congreso. Hizo alusión directa a episodios recientes en los que se ha buscado instrumentalizar figuras excepcionales —como la declaratoria de emergencia económica tumbada por la Corte Constitucional— para superar desacuerdos ordinarios. "Tales mecanismos poseen naturaleza subsidiaria y no deben desplazar el procedimiento legislativo ordinario como vía primordial y principal de gobernar", sentenció.

El Ministerio Público y el equilibrio institucional

Para lograr el desarrollo institucional del país, el Procurador enfatizó la importancia del sistema de pesos y contrapesos (la tridivisión de poderes de Montesquieu). En este escenario, destacó que el Ministerio Público —encabezado por la Procuraduría, e integrado por la Defensoría del Pueblo y las personerías— juega un rol técnico e independiente indispensable para el control del Estado.

Según Eljach, la complementariedad entre las ramas del poder público es lo que dota de legitimidad las decisiones estatales. Mientras el Ejecutivo representa la voluntad de las mayorías presidenciales, el Congreso encarna la diversidad territorial, étnica, de género e ideológica de toda la sociedad colombiana.

Un pacto por la unidad: Libertad y Orden

A modo de conclusión, el Procurador General invitó al nuevo gobierno, a los congresistas entrantes y a la clase dirigente a hacer "un alto en el camino". Su mensaje fue un rechazo rotundo a los bloqueos normativos y un clamor por tramitar las diferencias ideológicas sin paralizar al Estado.

Recordando que fue en Cartagena donde se proclamó la primera Constitución política de libertad en Colombia en 1811, Eljach cerró su intervención evocando el escudo nacional. "Aquí en Colombia tiene que llegar el día en que volvamos a mirar el escudo nacional y todos podamos salir en la noche a decir, aquí en Colombia hay libertad y hay orden", concluyó, sellando así su llamado a la despolarización y al bienestar común de la patria.

Bogotá, D. C, 10 de junio 2026.