Por Giovanni Décola.-La aparente e inofensiva serie de humor blanco, que conocemos como El Chavo del 8, es en realidad un homenaje a Adolfo Hitler, y una dura crítica a la cultura judía.
Extractando de variadas fuentes y analizando algunos capítulos de la serie, lo pude constatar. Empezando, es conocido que Roberto Gómez Bolaño, era militante activo del partido de extrema derecha en México, Acción Nacional.
El criptofascismo neonazi del chavo es muy elocuente. El Dr. Chaparrón, tiene los bigotes iguales a Hitler. Chespirito es el diminutivo de Shakespeare, quien también era antisemita.
El chavo, al igual que Hitler tenía un súper enemigo, Quiko, quien era judío. Nótese que usa un sombrerito que aunque es de colores se asemeja a un kipá judío, y es un personaje ricachón, egoísta, pechichón hasta parecer con tendencias gays, y su madre, doña Florinda, es la villana de la serie, y obvio que también es judía.
El principio del método del contagio era incuestionable. Reunía a todos los adversarios en una sola categoría: “no se junten con esa chusma”.
El principio de orquestación y vulgarización salen constantemente a flote, al dirigir las frases en términos muy comunes como dirigidas al menos inteligente de los hombres, a través de pequeñas pero repetitivas ideas: “Ya lo presentía desde un principio”, “fue sin querer queriendo”, “bueno, pero no se enoje”, “se me chispoteó”, “es que no me tienen paciencia”, “y yo qué dije?...y cómo es?”.
En la serie no hay negros ni asiáticos, ni indígenas, tal como lo soñaban los nazis, que querían una raza única, la aria. Los cilindros de gas que se encuentran en la vecindad son un descarado homenaje a las cámaras de gas en donde murieron miles de judíos.
Los homosexuales son tratados con desprecio, ejemplificando el profundo odio nazi hacia las minorías sexuales, quienes eran considerados unos seres inferiores. Lo que traduce en un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Esto puede verse en varios capítulos, especialmente en uno, en donde el profesor Jirafales y Don Ramón son confundidos como homosexuales. Recuerda el principio de transfusión de la propaganda nazi.
Cuando el chavo está feliz dice: iEso, eso!. Un anagrama de la tropa élite de las fuerzas nazis. Al igual cuando se alegra, da patadas al suelo y dice:iZas!, asemejando la marcha de victoria de los soldados nazis.
La constante mención de los números 8 y 14 es evidente, números predilectos del fuhrer.
El chavo es huérfano al igual que Hitler y pobre como él. Aspiraba a un mundo mejor y ya sabemos lo que pasó...
El chavo al igual que Hitler no educaba, intoxicaba conciencias. Se parece mucho a un neonazi criollo...Fuhribe.
Los judíos tienen muchas cosas que mejorar y corregir, empezando por terminar ese humillante bloqueo a la franja de Gaza, que para muchos, es hoy la gran vergüenza del mundo contemporáneo. Pero otra cosa es generar odio hacia una raza, que por cierto, importantes logros ha dado a la humanidad.
Paz en su tumba, pero su serie también debe ser sepultada para siempre!!!