En la inducción de la ESAP a los senadores, el procurador general de la Nación, Gregorio Eljach, advirtió que la obsecuencia frente al Gobierno "es una claudicación" y defendió al Congreso como el único contrapeso real. Anunció un diplomado clave con la Universidad Externado para blindar técnicamente a los congresistas.
Por Luis Fernando García Forero. - En vísperas de la instalación legislativa de este 20 de julio, el procurador general de la Nación, Gregorio Eljach, dictó una verdadera cátedra de realismo político y constitucional ante los senadores entrantes. Lejos del tono protocolario, el jefe del Ministerio Público —quien estuvo al frente de la Secretaría General del Senado por más de una década— utilizó su veteranía para lanzar una dura advertencia sobre el riesgo de que el Legislativo termine arrodillado ante el poder del Gobierno de turno.
“La aquiescencia o deferencia excesiva del Congreso hacia el gobierno, su obsecuencia, cualquiera que esta sea, no es prudencia política: es una claudicación que afecta a la totalidad del edificio constitucional”, afirmó en forma contundente el Jefe del Ministerio Público.
Durante el curso de inducción organizado por la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), Eljach elevó el tono para recordar que el sistema de frenos y contrapesos en Colombia depende exclusivamente de la firmeza del Capitolio. Su tesis central dejó claro que la debilidad del parlamento es el combustible ideal para el autoritarismo.
Pilares de la advertencia del Procurador
Basado en la radiografía institucional del país, el Procurador General dejó sobre la mesa cuatro desafíos estructurales y recomendaciones urgentes para los parlamentarios que toman posesión:
El Congreso como contrapeso natural
Recordó Eljach que el Poder Ejecutivo, por naturaleza, tiende a expandirse y que "el poder solo se controla con otro poder". En esa línea, fue tajante sobre las consecuencias de un Congreso sumiso o fragmentado:
“Cuando el Congreso se debilita por fragmentación excesiva, por pérdida de credibilidad (...) o por sometimiento ficticio a las mayorías coyunturales del Ejecutivo, el sistema entero se resiente. Un Congreso débil es casi por definición la antesala de un ejecutivo desbordado”.
El control político no es un "show" de redes sociales
Al diferenciar el control jurídico del político, defendió que este último es una "responsabilidad democrática", pero lanzó un fuerte jalón de orejas por la degradación del debate en el país, especialmente por el uso de plataformas digitales.
“Se le hace muy flaco favor a la democracia cuando se degrada el debate parlamentario a los términos de las redes sociales, como sucede en Colombia. El control político degradado en espectáculo mediático, sin sustento probatorio, erosiona la credibilidad del instrumento y del propio Congreso”.
El respeto sagrado a la "Ley Quinta"
Apoyado en su experiencia, Eljach recalcó que las normas escritas no sirven si no existe una cultura institucional. Llamó a los congresistas a un comportamiento ético estricto en la declaración de impedimentos y conflictos de interés para recuperar la confianza ciudadana, advirtiendo que la legitimidad no es solo ganar votos, sino saber ejercer el cargo día a día.
Frenar la dependencia del Gobierno para hacer leyes
El Procurador señaló con preocupación que la mayoría de los proyectos que se convierten en ley en Colombia nacen de la iniciativa del Gobierno debido a la precariedad técnica del Congreso. Para mitigar esto, lanzó una noticia de alto impacto académico para los congresistas: la puesta en marcha de la Universidad Especial del Ministerio Público, la cual, en articulación con el Centro de Altos Estudios Legislativos, CAEL, y el Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad Externado de Colombia, ya tiene listo el primer diplomado en derecho parlamentario y técnica legislativa enfocado especialmente en los congresistas primíparos.
“La Procuraduría General de la Nación no es y debe ser jamás un contrapeso del Congreso en el sentido de un poder que le discute su legitimidad democrática (...) Nuestra función de vigilancia se ejerce precisamente para proteger la institucionalidad del Congreso frente a quienes pretendan capturarla desde adentro o desde afuera”.
Al cierre de su intervención, Eljach notificó a las bancadas que la Procuraduría estará "atenta, vigilante y colaborativa", recordándoles que el periodo que inicia este lunes, 20 de julio, es la oportunidad de oro para demostrar si la democracia colombiana es capaz de resistir o si cederá ante las tentaciones de concentración del poder.