-En su mensaje “Urbi et Orbi del 2020”, el obispo de Roma solicitó además disminuir las sanciones económicas a los países afectados porque no han podido ayudar a sus ciudadanos en momentos de grandes necesidades por la pandemia del Covid-19, y fue enfático en exhortar a los responsables de los conflictos para que con "valentía” determinen de inmediato un alto al fuego en todos los rincones del mundo.-
Por Luis Fernando García Forero.-El Sumo Pontífice, Francisco, ante la ausencia de público en la Basílica de San Pedro, pero ante millones de personas siguiéndolo por internet y televisión, destacó que “no es el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para cuidar personas y salvar vidas”.
Con voz pausada pero sentida por el dolor que están viviendo miles de personas que han perdido la vida por el Covid-19, el papa Francisco dijo que en estas semanas la vida de millones de personas cambió repentinamente. “Permanecer en casa ha sido una ocasión para reflexionar, detener el frenético ritmo de vida, para estar con los seres queridos y disfrutar de su compañía. Pero también es para muchos un tiempo de preocupación por el futuro que se presenta incierto, por el trabajo que corre el riesgo de perderse y por las demás consecuencias que la crisis actual trae consigo”.
Mensaje a dirigencia política
A los dirigentes políticos los exhortó a que trabajen activamente en favor del bien común de los ciudadanos, proporcionando los medios e instrumentos necesarios que les permita tener una vida digna y favorecer, cuando las circunstancias lo permitan, la reanudación de actividades cotidianas en sus respectivos países.
“Este no es tiempo de división”, dijo, tras señalar que es el momento de dar fin a la larga guerra que ha ensangrentado a Siria, al conflicto en Yemen, las tensiones en Irak y el Libano, terminar los sufrimientos de la región oriental de Ucrania, los ataques terroristas contra inocentes en varios países de África; y que israelíes y palestinos reanuden el diálogo.
El obispo de Roma destacó que tampoco es tiempo del olvido al recordar las personas refugiadas y desplazadas a causa de guerras, sequías y carestías.
Se refirió a Venezuela y dijo que se deben alcanzar soluciones prácticas orientadas a facilitar la ayuda internacional a ese país suramericano que sufre a causa de la grave coyuntura política, socioeconómica y sanitaria.
Solidaridad por afectados Covid19
“Hoy pienso sobre todo en los que han sido afectados directamente por el coronavirus: los enfermos, los que han fallecido y las familias que lloran por la muerte de sus seres queridos, y que en algunos casos ni siquiera han podido darles el último adiós. Que el Señor de la vida acoja consigo en su reino a los difuntos, y dé consuelo y esperanza a quienes aún están atravesando la prueba, especialmente a los ancianos y a las personas que están solas”, afirmó el papa Francisco.
El mensaje papal que desde la Básilica de San Pedro daba el parte de victoria de la resurrección de Cristo hace 2020 años, fue contundente en afirmar que “Este no es el tiempo de la indiferencia, porque el mundo entero está sufriendo y tiene que estar unido para afrontar la pandemia. Que Jesús resucitado conceda esperanza a todos los pobres, a quienes viven en las periferias, a los prófugos y a los que no tienen un hogar. Que estos hermanos y hermanas más débiles, que habitan en las ciudades y periferias de cada rincón del mundo, no se sientan solos”.
Acceso a la vida
Insistió para que los mandatarios de las naciones procuren que a los ciudadanos no les falten los bienes de primera necesidad y que son difíciles de conseguir cuando muchos negocios están cerrados. Que tengan acceso a medicamentos, alimentos y a la adecuada asistencia sanitaria.
“Que Jesús, nuestra Pascua, conceda fortaleza y esperanza a los médicos y a los enfermeros, que en todas partes ofrecen un testimonio de cuidado y amor al prójimo hasta la extenuación de sus fuerzas y, no pocas veces, hasta el sacrificio de su propia salud”, expresó su santidad Francisco quien destacó que a ellos, como también a quienes trabajan asiduamente para garantizar los servicios esenciales necesarios para la convivencia civil, a las fuerzas del orden y a los militares, que en muchos países han contribuido a mitigar las dificultades y sufrimientos de la población, se dirige nuestro recuerdo afectuoso y nuestra gratitud”.
El Papa Francisco finalmente dijo que la indiferencia, egoísmo, división y olvido, son palabras que deben eliminarse para siempre porque prevalecen cuando triunfa el miedo y la muerte.
“Jesús, que venció la muerte abriéndonos el camino de la salvación eterna, disipe las tinieblas de nuestra pobre humanidad y nos introduzca en su día glorioso que no conoce ocaso”, fue el mensaje final de la homilía del papa Francisco dejando unas reflexiones a toda la humanidad en medio de una pandemias que ya ha dejado a miles de muertos y que sabemos cuándo inició pero con la esperanza que pronto termine.
Bogotá, D. C, 12 de abril de 2020.