Por Luis Fernando García Forero. - Más de 41 millones de ciudadanos están habilitados para acudir a las urnas este 31 de mayo en una de las elecciones más polarizadas de las últimas décadas. La continuidad o el cambio del rumbo político del país, la estabilidad institucional y la confianza en la democracia estarán en juego en una jornada para la cual la organización electoral ya tiene dispuesto un amplio operativo logístico, de seguridad y vigilancia.
Colombia llegó a la cuenta regresiva final. Este 31 de mayo los ciudadanos elegirán al presidente y vicepresidente de la República para el periodo constitucional 2026-2030, en una jornada electoral que no solo definirá el próximo gobierno, sino que marcará el rumbo político, económico y social de la Nación durante los próximos cuatro años.
La organización electoral tiene listo un robusto dispositivo para garantizar el desarrollo de las elecciones. De acuerdo con la Registraduría Nacional, más de 41 millones de colombianos están habilitados para ejercer su derecho al voto, mientras que fueron instaladas cerca de 122.000 mesas de votación distribuidas en más de 13.700 puestos electorales en todo el territorio nacional y en el exterior. Asimismo, más de 850.000 jurados de votación fueron designados para atender el proceso electoral y asegurar la transparencia de los comicios.
A ello se suma la presencia de testigos electorales acreditados por los diferentes partidos y movimientos políticos, así como el acompañamiento de organismos nacionales e internacionales de observación electoral, encargados de verificar las garantías democráticas durante toda la jornada. Desde el Gobierno Nacional también se anunciaron medidas especiales para garantizar el orden público y la seguridad de los votantes. Las Fuerzas Militares y la Policía Nacional desplegarán operativos en los principales centros urbanos y zonas estratégicas del país con el propósito de proteger el proceso electoral y asegurar que los ciudadanos puedan acudir libremente a las urnas.
Elección marcada por la polarización
La campaña presidencial llega a su desenlace en medio de una profunda polarización ideológica que divide al electorado entre quienes respaldan la continuidad de las transformaciones impulsadas por el actual gobierno y quienes reclaman un viraje en el modelo político y económico del país.
Las encuestas y los análisis políticos coinciden en señalar como principales protagonistas de la contienda a Iván Cepeda, figura del progresismo y representante de la continuidad de las reformas promovidas desde la izquierda; Paloma Valencia, principal carta del uribismo y de los sectores conservadores; y Abelardo de la Espriella, quien ha capitalizado un discurso de mano dura y confrontación frente al establecimiento político tradicional.
La expectativa se concentra ahora en determinar si alguno de los candidatos logra obtener más del 50 % de los votos válidos para ganar en primera vuelta o si el país deberá acudir a una segunda ronda electoral para definir al sucesor del presidente Gustavo Petro.
La democracia colombiana frente a una nueva prueba
Más allá de los nombres y las campañas, estas elecciones representan una nueva prueba para la institucionalidad democrática colombiana.
En una región donde varios países han enfrentado crisis institucionales, cuestionamientos a los procesos electorales y debilitamiento de los contrapesos democráticos, Colombia continúa consolidando una tradición electoral que ha permitido la alternancia política, el respeto por las reglas constitucionales y la participación ciudadana.
Precisamente por ello, analistas consideran que la elección presidencial de este 31 de mayo será observada con atención dentro y fuera del país. Lo que está en juego no es únicamente la definición del próximo jefe de Estado, sino la capacidad de la democracia colombiana para canalizar las diferencias políticas mediante el voto y no mediante la confrontación.
Fortalecer legitimidad del Estado
La alta participación ciudadana que se espera para esta jornada será determinante para fortalecer la legitimidad del resultado electoral y enviar un mensaje de confianza en las instituciones.
Mientras el país entra en las últimas horas de campaña, Colombia se prepara para escribir un nuevo capítulo de su historia republicana. Las urnas hablarán y será la voluntad popular la que defina el rumbo de una de las democracias más sólidas y resilientes de América Latina.
La suerte está echada
Los siguientes son los candidatos con sus respectivas fórmulas a la vicepresidencia:
El senador Iván Cepeda, una de las figuras más reconocidas de la izquierda colombiana, compite acompañado por la lideresa indígena Aída Quilcué. Cepeda ha construido su carrera política alrededor de la defensa de los derechos humanos, el proceso de paz y la memoria histórica.
Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. La senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia, encabeza una de las candidaturas más visibles del sector de derecha. Su fórmula vicepresidencial es el economista Juan Daniel Oviedo, exdirector del Dane y exconcejal de Bogotá.
El abogado penalista Abelardo de la Espriella aspira a la Presidencia acompañado por el economista José Manuel Restrepo, quien fue ministro de Hacienda y también ministro de Comercio en el gobierno de Iván Duque.
El exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín Sergio Fajardo vuelve a aspirar a la Presidencia con una candidatura que busca consolidar el espacio político de centro. Su fórmula vicepresidencial es Edna Bonilla, exsecretaria de Educación de Bogotá y académica con amplia experiencia en políticas educativas.
La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, decidió presentarse a la contienda presidencial con una candidatura que busca consolidarse en el centro político. Como fórmula vicepresidencial eligió al académico y consultor en políticas públicas Leonardo Huerta, quien ha trabajado en temas de gobernanza, desarrollo territorial y gestión pública.
La campaña plantea una agenda enfocada en transparencia institucional, lucha contra la corrupción y fortalecimiento de las instituciones democráticas.
El exministro TIC y excongresista Mauricio Lizcano lo acompaña como fórmula vicepresidencial Luis Carlos Reyes, quien se desempeñó como director de la Dian. Reyes adquirió notoriedad por su papel en la reforma tributaria y por su trabajo en temas de fiscalización y política tributaria.
Miguel Uribe Londoño, acompañado por Luisa Fernanda Villegas como fórmula vicepresidencial. Su campaña se ha enfocado en temas como seguridad, crecimiento económico y fortalecimiento institucional. La presencia de Villegas en la fórmula busca reforzar la proyección política de la candidatura y ampliar su alcance dentro de distintos sectores del electorado.
El exsenador Roy Barreras participa en la contienda presidencial acompañado por la jurista Martha Lucía Zamora. Barreras ha sido una figura influyente en la política colombiana durante más de dos décadas, ocupando cargos en el Congreso y participando activamente en debates legislativos clave. Fue un gran protagonista y colaborador en el proceso de paz del Gobierno del expresidente Juan Manuel Santos donde se logró la firma del fin del conflicto del estado colombiano con las extintas Farc.
La abogada Sondra Macollins participa en la contienda presidencial con una candidatura que se presenta como alternativa independiente dentro del panorama electoral colombiano. Macollins ha construido su discurso alrededor de la necesidad de renovación institucional, lucha contra la corrupción y reformas al sistema político.
Su fórmula vicepresidencial es Leonardo Karam Helo, empresario y dirigente con experiencia en el sector privado y en iniciativas sociales. La dupla busca proyectar una imagen de cambio frente a los partidos tradicionales y atraer votantes inconformes con el establecimiento político.
Amable lector usted tiene la palabra y la oportunidad de votar eligiendo bien y libremente. ¡Colombia se lo merece!
¡Que viva la democracia!