Abogado, juez, representante a la cámara, senador, procurador, constituyente, embajador, gobernador de Santander y tres veces candidato presidencial: la vida pública de Horacio Serpa Uribe representó el ala progresista del Partido Liberal. A seis años de su adiós, la historia valora al hombre de Estado que se la jugó por la reconciliación del país y al que solo la suerte política le negó la Presidencia.
Bogotá, D. C, 31 de octubre 2026.
Por Luis Fernando García Forero. Este 31 de octubre se cumplen seis años del fallecimiento de Horacio Serpa Uribe, uno de los líderes más determinantes de la historia contemporánea de Colombia. Su trayectoria abarcó la totalidad de las ramas del poder público. En tres ocasiones compitió por la Presidencia de la República como abanderado del Partido Liberal. Aunque el triunfo en la jefatura del Estado le fue esquivo debido a las complejas coyunturas del país, su impacto institucional y político dejó una huella indeleble.
Nacido en Bucaramanga y formado políticamente en Barrancabermeja y el Magdalena Medio, Serpa consolidó una visión caracterizada por la defensa de lo público y la cercanía con los sectores populares. En ese territorio convulsivo fundó el Frente de Izquierda Liberal Auténtico (FILA), movimiento que sirvió de plataforma para impulsar reformas sociales en medio de serias dificultades de orden público.
Su carácter frentero y directo se manifestó en momentos de alta tensión política. Durante el gobierno de Ernesto Samper Pizano, como Ministro del Interior, enfrentó la crisis institucional derivada del Proceso 8.000, asumiendo la defensa del Jefe de Estado en el Congreso y en el debate público con la firmeza ideológica que lo caracterizaba.
En el aspecto constitucional, su labor como uno de los tres copresidentes de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 —junto a Álvaro Gómez Hurtado y Antonio Navarro Wolff— contribuyó a consolidar el marco de derechos, libertades e instituciones que rige a la Colombia contemporánea.
Búsqueda incesante de la paz concertada
Desde sus primeras responsabilidades en el servicio público, Horacio Serpa promovió el diálogo como el mecanismo idóneo para la resolución del conflicto armado en Colombia.
Durante el gobierno del presidente Virgilio Barco, participó en las conversaciones representando al Gobierno en los diálogos con la guerrilla del M-19 que concluyeron en el proceso de paz y la posterior reincorporación a la vida civil de dicho grupo subversivo.
En la administración de César Gaviria Trujillo, encabezó los acercamientos con las organizaciones insurgentes agrupadas en la Coordinadora Guerrillera, llevando la vocería del Estado en los diálogos desarrollados en Caracas (Venezuela) y Tlaxcala (México), esfuerzos que no lograron concretarse en acuerdos finales debido al escalamiento de la violencia y el secuestro, lo que generó el fracaso de los diálogos.
Su visión de la paz siempre estuvo ligada a que la terminación de la confrontación armada fuese a través del diálogo y que condujera a una apertura democrática donde todas las vertientes ideológicas compitieran bajo las reglas de la Constitución. Eso se logró y fue un ejemplo con lo que ocurrió con la firma del fin del conflicto con las extintas Farc en el gobierno de Juan Manuel Santos.
"¡Liberalismo es izquierda democrática, o no es!"
Fue la frase de Horacio Serpa el 30 de enero de 2017 cuando estaba de copresidente de la Dirección Nacional del Partido Liberal frente a las tensiones doctrinarias al interior de su Partido. Serpa destacó y defendió la necesidad de mantener a la colectividad en el espectro de la socialdemocracia internacional. Durante su gestión en la Dirección Nacional Liberal, definió la postura de la colectividad en los siguientes términos:
"El Partido Liberal colombiano hace valer su condición de colectividad política vinculada a la Socialdemocracia internacional, adalid de la libertad, interesado en las reformas económicas, luchador por la igualdad, vocero de los pobres, decidido amigo de la paz interna e internacional, defensor de los derechos humanos y auténtico exponente de la solidaridad entre los hombres y los pueblos..."
Para Serpa, la distinción ideológica era clara: "En la Socialdemocracia se propugna por el crecimiento económico con compromiso social para impedir la concentración de la riqueza en pocas manos y propiciar la equidad en el manejo de los excedentes que genera el capital. Es el liberalismo progresista que desde el centro izquierda defiende la democracia incluyente y participativa..."
Asimismo, subrayó la relación entre el fin del conflicto y la actualización del sistema de partidos: "Con el proceso de paz tienen que alinearse ideológicamente los Partidos. Los habrá de derechas y de centro; de centro izquierda y de izquierda, todos enmarcados en el sistema democrático en sus tonos diferentes y todos respetando la Constitución Nacional. En este sistema no caben la violencia ni las armas ni las trampas."
¿Dónde están las banderas del Serpismo?
En la coyuntura política actual, caracterizada por elevados niveles de polarización y fragmentación institucional, la ausencia de vocerías con la capacidad de articulación y la firmeza doctrinaria de Horacio Serpa resulta evidente.
Al cumplirse seis años de su fallecimiento, surge el interrogante sobre el destino de la militancia, las estructuras y el ideario que configuraron el "serpismo" en las filas del liberalismo.
Las banderas del liberalismo social, la defensa del Estado social de derecho y la búsqueda de acuerdos nacionales que permitan los consensos, principalmente en el Congreso, permanecen como antecedentes en la discusión pública, lo que plantea el reto a los dirigentes y a las nuevas generaciones, que se debe retomar y redefinir dicho legado, en el escenario político colombiano.
¡La democracia se lo merece!